sábado, 17 de marzo de 2012


PERIODISMO Y REALIDAD

Hoy en día estamos viviendo en la era digital, puesto que la mayor parte de la población tiene acceso a las nuevas tecnologías. Esto permite que las personas puedan estar informadas de lo que sucede alrededor del mundo, sin embargo esto no quiere decir que la información que reciben sea del todo cierta.
He aquí donde se pone en tela de juicio el trabajo del periodista, pero que es lo que requiere el trabajo periodístico, primero que nada daremos una pequeña definición, “El periodismo es la actividad de hacer pública de manera periódica cierta información de diverso tipo y tenor”.
Como bien lo dice la definición el trabajo periodístico demanda dar a conocer información a la sociedad, la cual se convierte en noticia. Está es trasmitida a través de los medios masivos de comunicación, los cuales se encargan de difundirla. No obstante no olvidemos que las noticias también son trasmitidas por los medios digitales. Estos medios periodísticos prometen “agotar” las cuestiones sobres las que informan, llegar a la raíz, rascar hasta la mera medula del hueso e ir mas allá. Pero siempre quedan hilos sueltos, cosas que se desconocen, asuntos que le periodista no averiguo o simplemente guardo en cajón. 
Es aquí donde el periodista se enfrenta con la realidad y dejar de lado su ética profesional, sin embargo su trabajo sigue siendo investigar, procesar y jerarquizar la información que obtiene, puesto que asume un compromiso con la sociedad de comunicar de manera veraz y objetiva.
Es por ello que el mayor dilema para los periodistas, las empresas en las que se desempeñan y sus fuentes ha sido hasta dónde les conviene informar u ocultar. Quizás convendría que se preguntaran a sí mismos por qué ocultan o difunden determinadas informaciones. Las posibles soluciones a esta cuestión se han manifestado, por lo general, en sobreentendidos.
La irrenunciable aspiración a la información plena no deja de ser una utopía. Por más que los periodistas proclamen lo contrario, el ocultamiento determina su tarea tanto como la difusión. El periodista oculta parar informar mejor, aunque parezca una contradicción. Las fuentes y las empresas periodísticas también practican ocultamientos. Este hecho no es malo ni bueno: simplemente, es. Forma parte de la naturaleza humana, del enfrentamiento de intereses que existe en toda sociedad.
Las cosas suceden. Lo único que puede hacer un periodista al respecto no es poco: ejercer ciertas facetas del derecho de la sociedad al libre acceso a la información a partir de la "producción" de parte de "la realidad" que ella consume, esa parte denominada con vaguedad como "lo público".
Aunque en un régimen democrático a cabalidad, cualquiera, y no sólo un periodista, podría hacerlo: la ley, al menos en teoría, lo ampara. Según el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada por las Naciones Unidas en 1948, "todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; ese derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".


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