PERIODISMO
Y REALIDAD
Hoy en día estamos viviendo en la era digital,
puesto que la mayor parte de la población tiene acceso a las nuevas
tecnologías. Esto permite que las personas puedan estar informadas de lo que
sucede alrededor del mundo, sin embargo esto no quiere decir que la información
que reciben sea del todo cierta.
He aquí donde se pone en tela de juicio el trabajo
del periodista, pero que es lo que requiere el trabajo periodístico, primero
que nada daremos una pequeña definición, “El periodismo es la actividad de hacer
pública de manera periódica cierta información de diverso tipo y tenor”.
Como bien lo dice la definición el trabajo
periodístico demanda dar a conocer información a la sociedad, la cual se
convierte en noticia. Está es trasmitida a través de los medios masivos de
comunicación, los cuales se encargan de difundirla. No obstante no olvidemos
que las noticias también son trasmitidas por los medios digitales. Estos medios
periodísticos prometen “agotar” las cuestiones sobres las que informan, llegar
a la raíz, rascar hasta la mera medula del hueso e ir mas allá. Pero siempre
quedan hilos sueltos, cosas que se desconocen, asuntos que le periodista no
averiguo o simplemente guardo en cajón.
Es aquí donde el periodista se enfrenta con la
realidad y dejar de lado su ética profesional, sin embargo su trabajo sigue
siendo investigar, procesar y jerarquizar la información que obtiene, puesto
que asume un compromiso con la sociedad de comunicar de manera veraz y
objetiva.
Es por ello que el mayor dilema para los periodistas,
las empresas en las que se desempeñan y sus fuentes ha sido hasta dónde les
conviene informar u ocultar. Quizás convendría que se preguntaran a sí mismos
por qué ocultan o difunden determinadas informaciones. Las posibles soluciones
a esta cuestión se han manifestado, por lo general, en sobreentendidos.
La irrenunciable aspiración a la información plena
no deja de ser una utopía. Por más que los periodistas proclamen lo contrario,
el ocultamiento determina su tarea tanto como la difusión. El periodista oculta
parar informar mejor, aunque parezca una contradicción. Las fuentes y las
empresas periodísticas también practican ocultamientos. Este hecho no es malo
ni bueno: simplemente, es. Forma parte de la naturaleza humana, del
enfrentamiento de intereses que existe en toda sociedad.
Las cosas suceden. Lo único que puede hacer un
periodista al respecto no es poco: ejercer ciertas facetas del derecho de la
sociedad al libre acceso a la información a partir de la "producción"
de parte de "la realidad" que ella consume, esa parte denominada con
vaguedad como "lo público".
Aunque en un régimen democrático a cabalidad,
cualquiera, y no sólo un periodista, podría hacerlo: la ley, al menos en teoría,
lo ampara. Según el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos aprobada por las Naciones Unidas en 1948, "todo individuo tiene
derecho a la libertad de opinión y de expresión; ese derecho incluye el de no
ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir
informaciones y opiniones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por
cualquier medio de expresión".
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